17 de 05 de 2016

¿Amor de Disney?

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Me cansé de la visión Disney del amor. He aprendido que no va a venir el príncipe azul a decirme cuánto me ama, tampoco luchará por mí frente a un ejército, menos será felicidad siempre. Debemos saber que hay versiones mucho mejores.

He pololeado sólo una vez, y fue a los 15 años. Creía que con él aprendería lo lindo del amor, quería vivir un primer amor de película, pero no fue así, debo reconocer que fue un balde de agua fría.

Al final no nos veíamos nunca, me hizo daño, fue una relación de niños chicos, sufrí mucho y quedé con mucho miedo: miedo a que todas mis relaciones fueran así, miedo a que me hagan daño, miedo a querer y ser querida.

Me costó mucho tiempo entender que esas cosas pueden pasar, que uno no se puede sentir enamorada 24/7, que no existe el príncipe de Blanca Nieves.

Cuando me di cuenta de esto, pude conocer por qué hoy todo es tan efímero. Siento que tenemos tan arraigada esa versión del “vivieron felices para siempre”, que terminamos las cosas sólo por miedo a tener que luchar. ¿De qué sirve que sea todo color de rosas?

Tratando de arreglar las diferencias aprendemos a querer al otro, diciendo lo que nos molesta a la cara enfrentamos la realidad, superando los miedos aprendemos a amar.

Si queremos hombres perfectos, musculosos y con buen físico siempre, alguien con el que sean sólo risas y “te quiero” repetidos, probablemente nos perdamos lo interesante del amor. Una vez leí por internet lo siguiente:

“Odio las conversaciones cortas. Quiero hablar de átomos, muerte, extraterrestres, sexo, magia, intelecto, el significado de la vida, galaxias lejanas, las mentiras que has dicho, tus defectos, tus olores favoritos, tu niñez, lo que te mantiene despierto en las noches, tus miedos e inseguridades. Me gusta la gente profunda, que hablan con emoción de una mente retorcida. No quiero saber sólo “qué más”.

Es eso, entender que hay visiones de vida diferentes, personas con las que no todo lo que pensemos sea igual. Lo lindo es mostrarnos tal y como somos, luchar por solucionar los problemas si queremos mantener una relación por mucho tiempo, entender que podemos querer en la vida a muchas personas, que no somos tan exclusivos, que todos tienen derecho a equivocarse, que no somos ni seremos personas pertenecientes a una pareja perfecta.

Mucho mejor a la versión Disney del amor es nuestra propia versión, esa que cambia según el complemento que tengamos al lado, según lo que nos haga sentir el otro, según nuestra etapa de maduración en la vida.

Yo no quiero arrepentirme más. Siempre vamos a sufrir, no todo va a ser como queramos, pero al final eso corre para todas las relaciones, con nadie nos sentiremos 100% plenos, no podemos vivir con el anhelo de algo que no fue, ni es, ni será.

Al final el hombre perfecto es ese por el que vale la pena luchar, no el que tenga todo lo que nos gusta. Debemos entender de una vez por todas que la historia la construimos nosotras, y que no vendrá alguien a darnos un final feliz, nosotros lo tenemos que buscar, pero primero aceptar que la vida no es un arco iris predeterminado: el matiz, los colores y su transformación, se hacen de a dos.

@jjavimedina

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