29 de 03 de 2016

¿Realmente ya no me interesa?

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¿Cuándo se superan en verdad las cosas que nos pasan a lo largo de la vida? ¿Cuál es ese momento exacto en que podemos decir que algo ya no nos importa?
Para hacerlo más claro, y aunque siento que se aplica en todo, les hablaré sobre encontrarse a un antiguo amor o verlo con otra persona.

Hablando con unos amigos llegamos al consenso de que somos expertos para decir: “ya ni me interesa” o “no siento nada”, quizás porque así nos creemos el cuento y dejamos de pensar, o nos obligamos a no hacerlo.

Pero, ¿qué pasa cuando eso que tanto negamos nos llega de frente? Por más que uno intente mantener esa postura de “está superado”, cuando nos encontramos con quien no veíamos hace tiempo o tenemos que observar una situación incómoda respecto a este es difícil no sentir, si en la guata se revuelve todo y el corazón se nos acelera a mil por hora.

Ahí en cuestión de segundos se nos olvidan todas los gestos y las palabras ensayadas, nos baja la pena, la rabia, y lo primero que pensamos: ¿por qué estoy sintiendo esto, si ya ha pasado tiempo y de verdad creía que no me importaba?

A mi parecer, chocamos con la realidad, es que es muy distinto decir algo a vivirlo. Por ejemplo, uno puede decir que subir 400 escalones es fácil, pero cuando nos encontramos con el primer escalón y vemos todo lo que falta para llegar a la meta, o cuando vamos en la mitad y ya no damos más, entendemos que eso que creíamos que era tan simple en verdad no lo era, y nos da rabia porque quizás cuánto nos preparamos para pasar la escalera sin dificultad.

Bueno, si ya nos dimos cuenta que no estábamos lo suficientemente preparadas y que no es un trámite simple de cinco minutos, lo único que queda es entender que es complicado y parar cuantas veces sea necesario para que no se nos agote el cuerpo ni la mente, pero nunca rendirse porque esos 400 escalones sí los podemos subir, cueste lo que sea, se puede hacer.

Lo mismo pasa con el amor. Nos encontramos en esta situación incómoda que nos demuestra que no era tan fácil como creíamos y se vienen mil pensamientos en la cabeza, nos da pena, nos molestan nuestros sentimientos y nos enoja nuestra reacción, pero no queda más que aceptarlo.

Ya nos encontramos de golpe con la realidad y ante eso solo podemos decir: “no era tan simple, pero con esto ya puedo seguir adelante”, confiar en que este encuentro era lo que faltaba para dar un paso y verlo como un proceso que cuesta pero que al final tiene buenos frutos.

Llorar lo que sea necesario, sacar la pena y la rabia contra nosotras mismas, dejar de querer el recuerdo de otra persona y querernos más, cerrar el ciclo, parar de sufrir.

Que sea una linda semana.
@jjavimedina

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