19 de 05 de 2015

Vencer el miedo

portada

Según la RAE miedo es una “sensación de alerta o angustia por la presencia de un peligro o mal, ya sea real o imaginario”.

Cuando era chica le temía a las abejas y arañas, creía que eso era el mayor peligro que podía encontrar en toda mi vida. Pero no, con el tiempo crecí y seguí sumando miedos: a perderme en la calle, a las montañas rusas y a la gente. Sí, me daba temor ir a cualquier parte sola por las cosas que me podían pasar. Ahí fue cuando me di cuenta de lo invalidante que es tener esa sensación.

“No salgas tan tarde a la calle”, “por favor ten cuidado”, “mira cuantos robos y violaciones aparecen en la tele”, son solo unas de las infinitas frases que desde pequeñita he escuchado. Y es terrible, porque uno las empieza a interiorizar a tal punto de que si un conocido te dice “hola” en la calle, saltas del impacto. Me pasó hoy.

Cuando empecé a madurar creí que estos miedos banales se irían, y en cierta medida lo hicieron, pero comenzaron a aparecer otros mucho peores: pasar por debajo de una escalera y que se te cruce un gato negro son solo un par de ejemplos. Las supersticiones no dejan fluir con naturalidad y estancan a cualquiera que esté preso de ellas. Yo, hasta ahora, lo estoy.

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Pero eso no es todo, otra de las definiciones para miedo es: “recelo que alguien tiene a que le suceda algo contrario a lo que desea”. A mis 19 años me da miedo la mentira, algunas aristas del amor, el odio (me asusta que alguien me pueda odiar), la muerte y, lo más extraño, el temor al miedo. Así, sin mayor explicación, me aterra pensar que a lo largo de mi vida voy a desarrollar más pánicos.

Por eso escribo de esto, porque tengo que perder el miedo. ¿Cómo hacerlo? Quizás si me desafío a realizar las cosas que me asustan lo logre superar. Por algo dicen que el miedo se termina cuando nos ponemos frente a ello, o que una persona no es valiente por hacer todo en la vida, sino que por realizar aquello a lo que teme.

Perder el miedo es liberarse de las ataduras que nos aferran a ese lugar cómodo del que nadie quiere salir. Porque claro, es mucho más fácil decir “no puedo, me da miedo”, a terminar con ese ciclo que tanto daño genera y provocar un cambio. ¡Que ahora sea “me da miedo, por eso lo voy a hacer”!

Que tengan una linda semana!
@jjavimedina

3 comentarios

Anto Coxhead!

20 de mayo de 2015

Muy buena columna, uno tiene que aprender a no dejar de lado lo que te asusta y enfrentarlo. Esta es la unica manera de lograr lo que quieres hacer, los miedos nos impiden hacer lo que nos gusta!

Marisol

20 de mayo de 2015

Me encanta tu columna!! Eres genial Javi! Creo que es demasiado importante que busquemos la forma de superar los temores, hacer lo que dices es tener mucho valor y de seguro te resultará. Otra cosa que a mi me sirve es pensar positivo siempre, aunque cueste! Ser precavido, cuidarse pero sin exagerar, es importante creer que la mayoría de la gente es buena y que los malos son la excepción. Espero ansiosa tu próxima columna!!!!

jesu franco

19 de mayo de 2015

un miedo que tengo es perder la memoria para siempre y no acordarme de nadie, o de lo que me hace feliz, o de materias y no poder conseguir lo que quiero

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