22 de 05 de 2014

Una piedra en el zapato…

Creo que todos hemos sentido alguna vez la sensación de enamoramiento eterno. Pasa de repente que conoces a una persona y jamás la olvidas. Para algunos termina siendo una piedra en el zapato, para otros un eterno recuerdo placentero y para otros, un amargo apego desagradable.

Nunca nadie nos avisa cuando esa persona llega a nuestras vidas. Puede ser una relación eterna que te marcó, puede ser un flechazo muy fuerte o puede ser incluso un amor platónico que nunca te dejó de molestar, porque eso es lo que hacen estas personas: te molestan.

Son como de otro planeta porque a diferencia de la gente mortal, te acuerdas perfectamente de lo que le gustaba, de lo que no, recuerdas frases que dijo hace años, risas, olores y para qué decir, identificas al vuelo las canciones que nos enseñaron o los lugares que compartieron. Es una persona que te sacó de la rutina y la hizo un montaña rusa de emociones que a veces detestaste y te quisiste bajar.

¿Es el amor de nuestras vidas?, ¿nuestra alma gemela?, me atrevo a decirles que no. Sólo es una persona que nos marcó y que pase lo que pase, cada vez que la encontremos, vamos a sentirnos nerviosos con el corazón a punto de explotar. Puede que nos haya hecho crecer, que nos haya hecho sufrir o que haya sido especial, pero su paso fue fugaz.

Muchas personas se quedan pegadas en estos personajes esperando que vuelvan a sus vidas para devolverles eso que cuando se fueron se llevaron, o tan solo para hacer lo que debieron haber hecho pero no, es la vida.

Hay personas que están destinadas a ser simplemente transeúntes en nuestra existencia y por más que queramos retenerlas, se tienen que ir. El punto es reconocer a estas piedras en el zapato y quererlas como parte de nuestro crecimiento, aceptarlas y soltarlas.

Esto hará todo más simple. Para qué pedirle a la vida que esa persona deje de ser importante si nunca lo va a ser, para qué exigir que nuestra cabeza no la recuerde si tiene construido su pequeño rincón ahí. Mejor aceptarla, quererla y seguir adelante.

Un ejemplo de estas personas mágicas que nos dejan marcando ocupado la retrata la película 500 días de summer, véanla y llénense de esperanza. Todo en la vida pasa por algo y estas personas también.

@javimertinezl

 

 

 

 

2 comentarios

Reni

23 de mayo de 2014

ohh me identifico demasiado con esto!! yo estuve mucho tiempo enamorada de un amigo, pero sabia que no iba a funcionar porque el estaba pololeando y no me veia como algo mas. Llego un momento en el que me di cuenta de todo y y decidi dejarlo atras y ya no ando llorando como tonta jajaja. Todavia es mi amigo y lo quiero harto pero es tema superado :)

nati

22 de mayo de 2014

Te encuentro toda la razón, yo igual esperaba el momento en que esa persona volviera a mi vida pero lentamente me fui dando cuenta que en la vida TODO pasa por algo, y agradezco el tiempo que estuve con él, pero ya fué... me esperan tiempos, memorias y recuerdos mejores sarva mangalam :)

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